lunes, 24 de febrero de 2014

COMENZAMOS CON LOS SEMILLEROS.

   Con la entrada del Cuarto Menguante comenzamos con la siembra de los semilleros.
   Teniendo en cuenta que la temperatura ambiente es baja, debemos poner las bandejas a cubierto de heladas, y evitar con ello que se quemen las plantas. Este mes es apropiado para sembrar tomates, cebollas, guisantes, judías, lechugas, puerros, etc.





    Una vez sembrados, lo que debemos controlar es el riego para que no les falte humedad evitando encharcamientos que pueden producir podredumbre ( hongos) y asfixia.

viernes, 14 de febrero de 2014

NO PARA DE LLOVER. FEBRERO

     Llevamos dos meses sin parar de llover, y no se puede ni tocar a la tierra porque esta empapada. Aprovechamos estos días para preparar los semilleros que plantaremos en el próximo Menguante, ya tenemos a punto las semillas y la tierra (Humus). También le dimos un repaso a las herramientas limpiándolas, desinfectándolas y pintándolas con una pintura ecológica.
     El abono producido por las gallinas lo vamos extendiendo por la huerta para que vaya penetrando poco a poco en la tierra antes de las labores de plantación.
     Ahora sólo nos queda tener un poco de paciencia y esperar a que el sol haga su aparición de una forma continuada y seque la tierra de nuestra huerta.

miércoles, 15 de enero de 2014

PROGRAMANDO LAS TAREAS. ENERO

     Comenzamos Enero y con él las tareas en el huerto, en especial las siguientes:
     Programación: Es imprescindible programar las actividades a realizar, sobre todo las relativas a rotación y compatibilidad de cultivos, semilleros, plantación y podas.
     Preparación: Reciclaremos del año pasado los tutores para las plantas, las tablas para pasillos y los macarrones de plástico para atar las plantas.
     Ordenación: Se trata de poner a nuestro alcance, y a mano, los utensilios que guardamos durante los meses de invierno.
     Reparación: Las herramientas, si fuimos cuidadosos, las tendremos a punto, y en caso contrario las tendremos que reparar o arreglar para su uso inmediato.
     Abonado: Podemos, si lo tenemos disponible, incorporar abono por encima de la tierra para que los nutrientes vayan penetrando lentamente y las lombrices lo vayan repartiendo.
     Catalogar el suelo: Es importante saber que tipo de tierra tenemos en nuestro huerto, para saberlo sólo tenemos que coger un puñado de tierra, apretarlo y luego soltarlo. El resultado es sencillo: si queda como una pelota es arcilloso, si quedan en la mano restos o manchas es limoso, y si que da la mano limpia es arenoso.
     Correcciones rápidas y eficientes: Si es arcilloso airearlo a menudo, e incorporar arena, estiércol y compost. Si es limoso basta con incorporar estiércol y compost. Si es arenoso incorporar estiércol y si es posible agregar tierra arcillosa.
     Analizar el PH: Si queremos determinar el grado de acidez de la tierra podemos utilizar varios métodos, pero el más sencillo es incorporar a la tierra vinagre puro y ver la reacción que produce:
Hierve mucho->Alcalino o calizo. Hierve poco-> PH medio. No hierve nada->Ácido.
     Plantar acorde al PH: Una vez conozcamos el PH de nuestro huerto, plantaremos las plantas que mejor se adapten al mismo.